Cuantas veces nos hemos quejado de las condiciones en las que vivimos?, Cuantas veces hemos deseado los bienes del prójimo?, cuantas veces hemos querido ser otras personas sin valorarnos a nosotros mismos?, cuantas veces nos quejamos por alguna discapacidad temporal como romperse un brazo, una pierna, etc?, sin embargo, nunca nos detenemos en el espejo a observarnos, y agradecer que estamos completos y que aún así tenemos bastantes pretextos para hacer nuestras labores diarias, nos estamos quejando constantemente, y no valoramos todo lo que somos y todo lo que podemos hacer, pero cuando nos ponemos a pensar en el otro lado de la moneda, que tuviéramos una discapacidad aún más grave, creo que dejaríamos de quejarnos tanto y empezaríamos a hacer las cosas con mas gusto, y bendiciendo todo lo que somos, cuando vi este corto me estremeció por que es un ejemplo de vida, de superación personal, de crecimiento, por que a pesar de las cosas que nos depara la vida siempre hay algo bueno en todo lo malo, por que debemos verle el lado positivo a las cosas y no ser tan fatalistas, por que estamos aquí por un propósito, a pesar que en ciertas ocasiones pensemos que no vale la pena vivir, les dejo este hermoso cortometraje, lleno de una enseñanza de vida, crecimiento, fe, amor propio y muchas ganas de vivir, por que cuando sientas que no quieres vivir por problemas insignificantes, piensa en este cortometraje y veras que aprenderás a ver lo bueno de la vida. Por que todos tenemos problemas pero la mayoría de esos problemas tienen solución.
Nick Vujicic. Es un orador motivacional y director de Life Without Limbs, una organización para personas con discapacidad física. Nació en Melbourne, Australia, con una agenesia consistente en una tri-amelia que se caracteriza por la carencia de tres de sus extremidades, Su vida estuvo llena de dificultades. Una de ellas fue no poder acudir a una escuela normal pese a no tener discapacidades mentales, Aprendió a escribir usando los dos dedos en su “pie” izquierdo, y utiliza un aparato que se introduce en su dedo más grande para sostener cosas. Aprendió a usar la computadora y a teclear con el método “heel and toe”.
Sufrió acoso en el colegio, que le afectó muy negativamente y, con ocho años, comenzó a plantearse el suicidio. Después de rogar por unos brazos y unas piernas, Nick comenzó a observar que sus logros eran la inspiración de muchos, y comenzó a agradecer que estaba vivo. Con diecisiete años comenzó a dar charlas a su grupo de oración y comenzó una organización sin ánimo de lucro.

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